21st febrero 2018

Invierno en Praga

Cómo moverse por la ciudad

Praga tiene fama de ser una de las ciudades más bellas del mundo y también es un lugar muy agradable para pasear, pero no hay que olvidar que tiene un tamaño considerable y una larga lista de cosas interesantes que ver. Además, el invierno en la capital checa es bastante frío, con temperaturas casi siempre por debajo de los cero grados, así que, para ahorrar tiempo y no perder ningún dedo de los pies por congelación, lo más recomendable es apostar por el transporte público La tarjeta turística Prague Card es una buena inversión si tienes pensado exprimir al máximo tu visita a la ciudad: te permite viajar de forma ilimitada en transporte público, entrar gratis en algunas de las atracciones más populares y obtener descuentos en muchas otras, además de en restaurantes y bares.

El tranvía número 22 permite hacerse una idea general de cómo es la ciudad. Tiene una frecuencia de entre cinco y diez minutos, y pasa por algunos de los lugares más emblemáticos: las calles comerciales de la Ciudad Nueva, el río, la Ciudad Vieja y la colina del Castillo de Praga.

El castillo

El Castillo de Praga está incluido en el Libro Guinness de los Récords por ser el más grande del mundo, y es un lugar totalmente fascinante en el que puedes admirar estilos arquitectónicos de todos los periodos relevantes del último milenio. Es muy recomendable hacer un tour guiado por las numerosas edificaciones del enorme complejo para no perderse nada y, de paso, conocer la historia del lugar y de la ciudad.

Quizá la idea de pasear por los preciosos jardines del castillo con temperaturas bajo cero no sea tan apetecible como en verano, pero aun así te recomiendo que no te los pierdas, aunque los recorras en modo exprés. El cambio de guardia tiene lugar todos los días del año a mediodía.

Las torres

En Praga hay torres para dar y tomar, y desde todas ellas se tienen unas vistas impresionantes de la ciudad. Es posible que no te dé tiempo a verlas todas (de hecho, es más que probable), pero no deberías dejar pasar la oportunidad de subir al menos a una para poder contemplar la belleza de Praga desde las alturas. Nosotros fuimos a la más reciente, la Torre de Petrin, erigida sobre la colina homónima y a la que se puede acceder fácilmente en funicular. Para poder llegar a lo alto de la torre tendrás que subir 299 escalones, pero la panorámica que ofrece compensa con creces el esfuerzo.

La comida

Si eres de los que disfrutan con la buena comida, Praga es tu ciudad. Gastronómicamente hablando, tiene un montón de cosas interesantes que ofrecer; desde los deliciosos sándwiches de queso frito de la Plaza de Wenceslao hasta los menús gourmet más sofisticados.

Para los fanáticos de la carne que saben valorar los ingredientes de calidad, Bila Krava, en la Ciudad Nueva, es una apuesta segura. Este local, donde hace falta reservar mesa, debe su nombre (vaca blanca) a la raza charolesa que utiliza en su menú. El respeto por los animales y la carne que producen se refleja en la calidad de la comida que sirven. Si vas con alguien a quien también le pierde la carne, pedid la selección de bistecs para dos, es uno de los mejores platos de carne que probaréis en vuestra vida.

Si te gustan las hamburguesas, te recomiendo Dish Burger Bistro. Es un sitio pequeñito que suele estar abarrotado y sirve unas hamburguesas de carne de vacuno increíblemente deliciosas con todos los ingredientes que te puedas imaginar. Las patatas fritas de boniato están para chuparse los dedos, las cervezas locales que sirven son el mejor acompañamiento para la comida, y el personal es muy agradable. Una hamburguesa con patatas y una cerveza te costarán poco más de diez euros.

El río

El Moldava es el alma de la ciudad, y cuando vayas a Praga seguro que pasas tiempo paseando por la orilla del río o cruzando sus puentes. Otra opción para disfrutarlo de manera diferente es con un crucero fluvial. Tienes un montón de tours diferentes para elegir. Nosotros nos decantamos por los tours Venice Prague porque tienen unos barcos antiguos maravillosos, los capitanes son simpáticos y graciosos, y (lo más importante de todo) porque te dan alcohol gratis. Créeme, cuando estás a bajo cero el vino caliente te viene como caído del cielo.

La plaza

La Plaza de la Ciudad Vieja es un poco como el Puente Carlos en el sentido de que es grande, la conoce todo el mundo y no hace ni falta que te digamos que vayas a verla. De hecho, es casi imposible ir a Praga y no visitarla. Pero te podemos recomendar que te pidas un delicioso y económico sándwich de jamón en uno de los puestos de la plaza y que subas a la torre del Antiguo Ayuntamiento después de haber admirado el precioso reloj astronómico.

Enfrente de la torre tienes la galería GOAP, que expone obras de Salvador Dalí, Andy Warhol y el checo Alfons Mucha. Hay una planta entera dedicada a cada uno de los artistas. La entrada es un poco cara, pero, si te gusta el arte, esta colección te enamorará.

Ryanair Staff

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